Secretaría para la paz, víctimas y reconciliación
Secretaría para la paz, víctimas y reconciliación
La Secretaria para las Víctimas y Reconciliación de la Gobernación de Bolívar, es la encargada de consolidar las acciones y la implementación de la Ley de Víctimas en Bolívar, que busca la recuperación del territorio y derechos de muchas familias arrebatados por la violencia.
La Secretaría de Víctimas y Reconciliación es una dependencia de la Gobernación de Bolívar, encargada de implementar la política pública de Víctimas – ley 1448 de 2011 en el Departamento de Bolívar. Está conformada con unos componentes estratégicos que son; prevención y protección, reparación colectiva, retorno y reubicaciones, restitución de tierras, participación efectiva, verdad y justicia. Estos componentes son los encargados de cumplir las metas propuestas en el PAT en conjunto con el plan de Desarrollo Departamental en su capítulo de Población Víctimas.
Misión
En construcción — pendiente de dependencias-------------
Visión
En construcción — pendiente de dependencias-------------
Funciones Principales
EL Propósito Principal Liderar y coordinar las funciones de la Secretaría de Víctimas y Reconciliación fomentando la atención integral a las poblaciones vulnerables y desplazados por el conflicto armado, con un enfoque diferencial, transversal a las entidades del Gobierno departamental.
- Funciones Formular el Plan Sectorial en coordinación con las demás dependencias que integran la Secretaria y de acuerdo a los lineamientos de la Secretaria de Planeación, para su incorporación en el Plan de Desarrollo Departamental Dirigir y coordinar las funciones generales propias de una Secretaría de Despacho de acuerdo con los objetivos y funciones básicas específicas de la Secretaría a su empleo.
- Formular, orientar y desarrollar políticas sociales, en coordinación con otros sectores, organismos o entidades, para los distintos grupos poblacionales, familias y comunidades, víctimas del conflicto armado.
- Dirigir la ejecución de planes, programas y proyectos de restablecimiento, prevención, protección y promoción de derechos de las personas, familias y comunidades, víctimas del conflicto armado.
- Dirigir la ejecución de planes, programas y proyectos de restablecimiento prevención, protección y promoción de derechos de las personas, familias y comunidades, víctimas del conflicto armado.
- Elaborar el Plan de Acción de la Secretaria, en coordinación con las demás dependencias que integran la Secretaria y de acuerdo a los lineamientos de la Secretaria de Planeación.
- Participar en la preparación del Plan anual de Adquisiciones, en coordinación con las dependencias que integran la Secretaria y de acuerdo a los lineamientos de la Secretaria General.
- Formular los Proyectos de Inversión en coordinación con las dependencias que integran la Secretaria, de acuerdo con las directrices de la Secretaria de Planeación e inscribirlos en el Banco de proyectos departamental.
- Realizar el seguimiento a los planes, programas y proyectos de la Secretaria, realizar análisis y elaborar documentos relacionados, en coordinación con las dependencias de la Secretaria.
- Adelantar, el proceso de contratación de los proyectos de la Secretaria, preparando la documentación de soporte requerida, en coordinación con las dependencias de la Secretaria y bajo los lineamientos de la Secretaria Jurídica.
- Desempeñar las que le sean asignadas de acuerdo con la naturaleza del empleo.
Proyectos
- Todos los proyectos
Normatividad
Somos la secretaria de la Gobernación de Bolívar, encargada de implementar programas, proyectos, actividades a lo largo y ancho del departamento de acuerdo a los parámetros de la implementación de la política pública de víctimas consagrada en la ley 1448 de 2011 y en el PAT de acuerdo a sus metas.
- Ver normatividad
Organigrama
Acciones de la Secretaria de Paz
Producción de un documental como medida de reparación colectiva
Documental orientado a la reconstrucción de la memoria histórica.
Creación de un himno como medida de reparación simbólica
Proyecto orientado al fortalecimiento de la memoria, la identidad y la reconciliación de las comunidades.
Transcripción del video: Reseña de la memoria histórica de Norosí: el antes y el después
Norosí, pueblo de Dios; Norosí, pueblo de historia, que en épocas pasadas vivieron en la gloria. Todo lo tenían a la mano. Por sus tierras productivas desfilaban cada mañana a trabajar como hermanos: unos con la rula a limpiar, otros con la batea a barequear, muchos con la atarraya a pescar en esas aguas cristalinas llenas de vida, otros con el azadón a sembrar.
Y así transcurría la vida en Norosí, en nuestro bello Norosí, donde era un territorio de paz, era un paraíso.
¿Cómo se inició el conflicto? Por la presencia de los grupos armados al margen de la ley. Llegaban, se iban, llegaban, se iban, hasta que llegaron en grupos más numerosos, generando pues miedo, terror a los habitantes de esta bella comunidad. El Ejército llegaba, pero espontáneamente, incluso hasta llegar a camuflarse con ellos, y así generar más temor, más miedo en nuestros habitantes, en nuestros ancestros, donde ellos eran personas tranquilas, personas trabajadoras, personas que amaban, querían a su tierra.
Y es así como se fue recrudeciendo el conflicto, hasta el punto de contar con presencia de ellos muy numerosa, y así pensar en un desplazamiento por temor a nuestras vidas, por temor a la niñez, por el terrorismo que se fue generando, hasta llegar a 1998. En ese noviembre corrimos por temor a nuestras vidas, dejando todo el trabajo y todo lo que la naturaleza nos ofrecía en ese tiempo, en noviembre 7 de 1998, cuando el desplazamiento.
Yo era promotora de salud, trabajaba con el municipio de Río Viejo. Siempre, cuando había combate entre los grupos armados al margen de la ley, o también el Ejército con la guerrilla, siempre las promotoras de salud eran las que estaban ahí, o sea, eran las que hacían presencia en cada comunidad, porque era la parte de salud. Eran las únicas, porque la salud nuestra era en Río Viejo, que era el municipio al que nosotros pertenecíamos.
Y en ese instante, en ese momento, cuando había un herido o algo, las promotoras de salud eran el blanco de esos grupos. Nos cogían, nos llevaban, y éramos los que estábamos prestando los primeros auxilios. Ya entonces, cuando entraba otro grupo armado, siempre había el celo, los atropellos contra uno, mire, que era promotora de salud, era la que curaba a los heridos.
Tengo 43 años de estar viviendo ahí en Buenaseña. Cuando comenzamos no había todavía pueblo, eran fincas. Trabajábamos bien la agricultura. Era una niña todavía cuando llegamos; por ahí era la finca. Se sembraba mucho el maíz, la yuca, el plátano, y vivíamos de eso. Se cogían animales de monte: el saíno, el ñeque, la guartinaja.
Los grupos armados… ya cuando llegó el 98, que fue el desplazamiento, fue cuando quemaron a Buenaseña totalmente, que no quedó ni una casa. Eso quedó totalmente destruido, solamente quedó una parte del colegio.
Olivares no fue un pueblo que fue quemado, porque otros corregimientos cerquita sí fueron quemados, pero Olivares no fue quemado. Pero las cosas que dejamos en nuestra casa, como dice uno, nos las hurtaron. Por otra parte, entraban personas a robarse lo que había: mientras que uno iba huyendo con miedo, otros estaban sacando las cosas que uno tenía.
El conflicto armado trae muchos problemas psicológicos, y además sociales y económicos. En esa época fue algo, digamos la palabra, indescriptible, ¿cierto? Fue algo indescriptible, porque a la persona se le alteran los nervios, deja de dormir, y si hay qué comer, muchas veces no come, porque el mismo nervio no la deja comer.
La gente corría, se bajaba. Vivíamos en un lugar llamado Villa Marlín, una finca de un cuñado mío que ya falleció, y entonces eso fue como un centro de acopio. La gente bajó de las partes de arriba, de un lugar llamado San Pablito, y toda la gente bajaba allí, incluyendo gente del corregimiento de Santa Elena. También salían por diferentes caminos. La gente fue llegando y se agolpó muchísima multitud, con el temor de que ya venían cerca. La gente empezó a emigrar el 11 de noviembre del 98.
—¿Qué experiencia personal recuerda que la marcó en el marco del conflicto?
—Es la muerte de mi papá.
[Música]
Murió en mil pedazos, murió de una manera trágica, y eso nunca lo vamos a poder olvidar. Mi papá pisó una mina antipersonal, lo destrozó. Me tocó a mí recoger a mi padre por pedazos, recoger los pedazos de carne. Me duele, y aún lo lloro todos los días.
Amigos, vecinos… mirar cómo han muerto, cómo han dejado a sus hijos huérfanos. Pero ¿sabes qué es lo más bonito de todo esto y de todas estas reflexiones? Que nos ha hecho más fuertes, y nos ha ayudado a avanzar y a no quedarnos ahí en ese pasado, sino avanzar y ayudar a los demás.
Una cosa es contarla y otra cosa sería que se vivieran esos momentos trágicos, donde la comunidad sufrió un terror tan implacable que es difícil de describir. Cuando los grupos al margen de la ley incursionaron en nuestros terrenos, venían con un objetivo, que era una operación limpieza. Creo que se llamaba el operativo «secarle el agua al pez», porque, según ellos, los campesinos éramos la montaña de la guerrilla. Entonces llegaban a una casa y querían sacar un guerrillero dentro de la casa.
En ese tiempo, mi fecha probable del parto estaba para el 14 de noviembre, pero el desplazamiento del corregimiento de Olivares fue a partir del 7 de noviembre, cuando se escuchó que venía entrando un grupo armado por la vía de El Sudán, Bolívar, que eso pertenece a Tiquisio, Bolívar. En ese momento nadie se acordó de que yo tenía fecha probable del parto, sino que todo el mundo se fue, y la única opción: «No, vienen ahí, vienen matando a todo el que encuentran».
Y había una finca donde un cerro, para subir casi una hora subiendo. «Vamos a desplazarnos». Nos fuimos siete familias dentro de ese grupo, iba yo, pero no pensaba que el parto me iba a llegar en esa parte. Cuando íbamos subiendo, me caí sobre una piedra, y en la noche sentí dolores, dolorcito, dolorcito, pero yo decía: «No, el parto todavía no, es el 14». Pero no, se adelantó: el día 8, a las 2 de la mañana, tuve a mi bebé con mi hermana. Pues ella no es comadrona, sino que atendió el parto; no hubo más opción, sino que atendió el parto. Y así tuve a mi hija en esa finca.
A los tres días se escuchaban helicópteros, se escuchaban helicópteros, cuando: «No, que ya vienen por [inaudible] Mejía, y mataron a tantos». Se escuchaba que mataron a tantos, que mataron a una señora adulta mayor, que todo el que encuentren en el camino lo están matando. Entonces dijo el personal: «Nos tenemos que ir». Entonces ya no pasamos por la carretera, por la vía, sino por un camino que era de herradura, donde me llevaron, me subieron a un mulo, a un caballo, de tres días de parida.
En todo este proceso de conflicto, de grupos armados al margen de la ley, de ataques, de enfrentamientos en nuestra comunidad y alrededor de ella, también se dieron varios desplazamientos, y uno de ellos bastante curioso fue un desplazamiento masculino, en donde llegaron noticias de que venía un grupo al margen de la ley, precisamente las Autodefensas, a acabar con toda la población masculina de la comunidad. Y tanto fue ese miedo, ese terror, que ellos decidieron abandonar el casco urbano y refugiarse cerca para asegurar sus vidas.
Estaba muy pequeña. Recuerdo aún la zozobra en la que vivían mis padres, e inclusive yo como niña, cuando escuchaba cualquier sonido, cualquier ruidito, pues entraba en shock, iba en llanto, no encontraba consuelo. Eso, pues, más que todo, fue una de las cosas que más me marcó.
La comunidad de Norosí, digamos, tristemente continúa aún viviendo en el marco de unas situaciones de conflicto armado y de violencia que requieren, por supuesto, una atención especial de las instituciones públicas, especialmente las instituciones de la rama ejecutiva. También, por supuesto, están inmersas en unas situaciones de dinámica económica donde es necesario que se tomen decisiones para poder formalizar y mejorar las condiciones de vida y de sostenimiento de estas comunidades. Y también existen aún unos impactos, unos efectos propios del conflicto, que afectan su espacio, su ambiente psicosocial.
Esto como que me dio al mismo tiempo temor, pero al mismo tiempo me dio como valentía para yo seguir, porque es que lo necesita este municipio: necesita personas que de verdad saquen valentía para sacarlo adelante, a pesar de las cosas que sufrimos en el conflicto. Esas cosas nosotros las revivimos de nuevo. Y estamos aquí porque cuando estamos allá afuera nosotros sufrimos mucho, y vamos a regresar nuevamente, porque de verdad, como decimos ahora mismo en nuestra comunidad y en todas partes, en vez de salir desplazados nuevamente, preferimos que nos maten acá, pero no vamos a salir a sufrir.
No nací siendo líder, me hice líder por las necesidades, y porque siempre tiene que haber una persona que tome la batuta y diga: «Vamos, vamos a avanzar, no podemos quedarnos aquí, no podemos retroceder, no podemos quedarnos en el pasado». Algo más grande, algo más bueno nos espera en un futuro.
[Música]
Cuando nosotros nos desplazamos, era un pueblo trabajador, un pueblo que se dedicaba a hacer lo que la naturaleza le ofrecía. Pero con el conflicto armado, el terror, el miedo, el desplazamiento, dejamos todas nuestras cosas, todas nuestras pertenencias, y todos nuestros saberes ancestrales desaparecieron. Cuando retornamos, empezamos de cero, y es así como el colegio, la educación, fue parte de ello, porque unos de los primeros que retornamos fuimos los docentes. ¿Quién nos ayudó? La Iglesia católica. La Diócesis de Magangué fue también, digamos, una fortaleza para que nosotros retornáramos con la comunidad de Norosí.
Nosotros, como Programa de Desarrollo y Paz, estuvimos en el momento en que se construyó y diseñó la estrategia de la Alianza por Río Viejo. Fue la mejor manera como organizaciones gubernamentales —en ese tiempo la Red de Solidaridad Social, el Ministerio de Agricultura, el departamento—, la Diócesis de Magangué, el Servicio Jesuita a Refugiados, Acnur, que estaba llegando a la región, y el Programa emprendimos una labor mancomunada, que podíamos decir de manos solidarias y unidas, para establecer una forma conjunta de cómo acompañar a esta comunidad de Norosí, que en su momento eran Norosí, Santa Elena, Olivares, Buenaseña y otras comunidades alrededor. Pero fue sobre ella donde se concentró mayormente la atención, puesto que fue la comunidad que sufrió el mayor desplazamiento.
La Defensoría del Pueblo, como la autoridad humanitaria del Ministerio Público del Estado colombiano, lo que ha hecho en Norosí es brindar acompañamiento a la población que ha sido víctima de tantos hechos de violencia en el marco del conflicto armado. En ese acompañamiento se busca que la comunidad se empodere, que adquiera herramientas que le permitan restablecer sus derechos, gestionar ante las instituciones, organizarse, presentar sus iniciativas y reconocerse como sujetos de derecho, de tal manera que eleven su nivel de resiliencia, que eleven sus capacidades, y de esa forma vayan paulatinamente avanzando en sus procesos organizativos y en su proceso de reparación colectiva.
[Canción dedicada a Norosí – interpretación cantada]
Construido gracias a Dios por un grupo que conformamos para legalizar el corregimiento como municipio, y gracias a Dios lo logramos. Y por eso hay un cambio de lo que fue el desplazamiento. Ahora hay un cambio, ¿por qué? Por ser municipio, porque tuvimos el valor de construirlo, sacrificándonos de todo: bingo, hacíamos rifas, y construimos nuestro municipio.
De igual forma, hemos tratado por todos lados, con el acompañamiento de la gente, porque tenemos una gente pujante, con ganas de vivir en su territorio, y con la compañía y el apoyo de ellos hemos sacado muchos proyectos, lo que consiste en la construcción y mejoramiento de vías. Hemos cambiado la salud a otra instancia, la hemos manejado y la hemos llevado a los diferentes lugares de nuestro municipio. Y, por consiguiente, estamos en la lucha a través de la escuela de fútbol, la escuela de tambora, la escuela de banda, para apartar más que todo a la juventud de ese proceso que vivimos, que es mejor no recordar.
Sabemos que no hemos logrado responder por todo, porque ante las tantas necesidades que hemos tenido, muchas comunidades o personas creen que eso se va a resolver de un día para otro, y Norosí tenía todo por hacer, todo por resolver. Y gracias a Dios, en estas cuatro administraciones que hemos pasado, pues es mucho lo que se ha resuelto. Sabemos que es bastante lo que falta, pero hemos avanzado en cada día mejorar siempre las condiciones de vida y la calidad de vida de nuestros pobladores de esta región.
Cuando llegamos a la Alcaldía, nosotros teníamos casi dos periodos y medio en el diagnóstico del daño que hubo en el periodo de violencia en Norosí. Miramos a ver quién podía ayudarnos a articular, a que ese plan avanzara en los términos que nosotros queríamos, al punto que pues logramos articular mucho con la Unidad de Víctimas, porque teníamos un problema ahí con los operadores, o sea, siempre había problemas de que no avanzaba el plan porque este año a los operadores los contrataron muy tarde.
Este año, la Defensoría también: logramos que la Defensoría nos colaborara al máximo en ese tema. La Procuraduría, para la vigilancia de que se cumplieran los compromisos con las víctimas, también fue clave en eso. Y tuvimos también mucho acompañamiento del SJR, de la MAPP OEA, que también colaboraron mucho a que nosotros pudiéramos cumplir con esa meta.
Entendíamos también nosotros, porque si algo tenía el plan de reparación colectiva de Norosí era que era algo novedoso. Tú puedes ver que hay planes de reparación colectiva para una comunidad, para un colectivo, para un corregimiento, pero nunca un plan de reparación colectiva para un municipio completo. La Unidad no tenía esa experiencia; no había la experiencia, en términos positivos.
Porque, bueno, ya gracias a Dios podemos contar con un municipio, que es Norosí, Bolívar, y ya gracias a Dios hemos tenido unos buenos administradores, y los alcaldes han tenido en cuenta todo este tema en cuanto a las comunidades y a todo el trabajo social. Entonces hemos tenido un buen apoyo.
Mire, se siente, de una parte, la felicidad de estar en nuestro territorio, poder compartir con los que estamos, los que retornamos a nuestro hogar. Por otro lado, pues, la zozobra nunca deja de vivirse, porque de un momento a otro llega la amenaza, llega el señalamiento, llega el llamado de atención, así uno no tenga nada que ver con esos problemas. Entonces, pues, una zozobra que constantemente le están inyectando a la comunidad, no solamente a mí, sino a los miembros de toda esta comunidad que pertenece al municipio.
No lo sé, uno por fuera sufre mucho. Uno no tiene nada a la mano por allá, y uno se va con las manos en la cabeza, que todo lo dejó. Entonces es muy difícil sentirse uno bien en una parte que no sea el territorio donde uno se ha desenvuelto, donde uno tiene sus raíces, donde uno conoce al otro y se desenvuelve muy bien en la convivencia con los demás. Eso es lo que más marca a uno, lo que tiene a uno por aquí. Hoy en día, pues, se han venido mejorando más las cosas, ya las cosas han venido cambiando, y por eso seguimos de pie luchando, porque queremos ver un pueblo más bonito.
Miren, Norosí ha cambiado muchísimo desde que fue corregimiento. Comenzamos a trabajar para que fuera municipio.
El gran impacto que allí hubo fue, uno, creo que es que la comunidad retornó en un 90 por ciento. Eso fue un logro importante de Norosí, de Olivares, de Buenaseña, de Santa Elena: retornó casi un 90 por ciento. Segundo, la labor de restablecimiento socioeconómico fue muy importante, porque eso reactivó la economía local y ayudó al mismo tiempo a tejer el sentido comunitario y de pueblo allí en Norosí.
Podemos también decir que cuando pensamos la sostenibilidad de ese proceso luego del retorno, se comenzó a conversar mucho cómo podría garantizarse eso. Es allí donde Acnur, mediante un tipo de consultoría, amplía una reflexión sobre los espacios humanitarios. Eso va a dar después cabida a la aplicación de esta estrategia en la región, en el Laboratorio de Paz del Magdalena Medio, que en varios territorios allí pusimos en marcha esta estrategia de espacios humanitarios. Y tercero, también con equipos de varias organizaciones —y ahí fundamentalmente la OEA tomó el liderazgo—, allí hicimos también trabajo en equipo para hacer el informe que se presenta a la JEP.
Celebramos esta iniciativa, esta acción que generó el sujeto de reparación colectiva de Norosí, los líderes, que han hecho un trabajo muy importante, porque esto se convierte como en un punto de partida para que no solo la Gobernación de Bolívar, sino la Alcaldía, el Gobierno nacional, la Unidad Nacional de Víctimas, logremos avanzar en el cumplimiento de cada una de las medidas de satisfacción que encierran a la comunidad de Norosí, Bolívar, además de mejorar las condiciones y la calidad de vida de este bello territorio y de su gente.
De las experiencias bonitas que hay que rescatar de esto es que esa situación del conflicto nos llevó a unirnos. Es más, personas que no se trataban con otras, en ese proceso, cuando se salió del municipio y se volvió, con la unión que siempre nos ha caracterizado, pero fue más fuerte en ese momento… Y por eso, por lo mismo, estamos acá, porque la gente se organizó, y aquí estamos de una forma tranquila, y queremos hacer que esta situación mejore. Y para eso necesitamos, con claridad, lo que la gente anhela, que es el proceso de paz, porque yo sé que con la paz el desarrollo va a ser más amplio y va a ser más rápido.
Nosotros nos soñamos, antes de cualquier cosa, pues en paz, en paz, y sabemos que los territorios en paz progresan, y que desafortunadamente nosotros, a la edad que yo tengo, no hemos tenido la oportunidad de vivir un solo mes en paz. Y realmente, pues, eso no nos garantiza a nosotros un desarrollo sostenible en el tiempo. Nosotros somos unas comunidades muy resilientes, que nos aguantamos aquí, porque si nosotros nos vamos, ¿qué queda para el resto? Somos comunidades que hemos soportado todo tipo de situaciones, y que aspiramos a que a futuro, pues, la meta y el sueño de todos nosotros sea que podamos vivir en paz.
De allí en adelante vendrán otras cosas: vendrán las inversiones, que sabemos que va a hacer el departamento, que sabemos que a futuro hará la nación; que la gente sea propietaria de los predios; que la gente tenga la posibilidad de que nosotros no tengamos ese acceso tan difícil. Nosotros, para ir de aquí a Cartagena —ustedes, que vinieron ahora, saben cuál es toda la osadía que uno debe hacer para llegar a Cartagena—. Entonces, es que hoy por lo menos se cumpla ese sueño, que también lo hay del departamento, de que nosotros podamos salir de aquí, de Norosí, sin bajarnos del carro hasta llegar a Cartagena.
Ese sueño también para nosotros es fundamental: que tengamos conexión vial. Hoy afortunadamente sabemos que dentro del [inaudible] y dentro de las propuestas que tiene el gobernador, pues, nosotros podamos contar con una vía que viene desde Cantagallo hasta llegar a Cartagena, en salida del departamento. Nosotros sí soñamos, pues, primero, estar en paz, y segundo, tener acceso y tener todo tipo de servicios que nos garanticen a nosotros seguir viviendo y seguir subsistiendo, y que nuestras familias y las nuevas generaciones, pues, gocen de esos beneficios.
Visiono a Norosí como un territorio de paz, un territorio en el cual todos los colombianos y los extranjeros puedan ir a visitar, a recorrer, a conocer su cultura, a conocer su naturaleza, a conocer sus experiencias vividas. Norosí, sin duda, es un lugar maravilloso, con gente maravillosa, que merece ser vista por todo el mundo.
Desde mi percepción como joven, considero que el contexto violento que ha vivido nuestro territorio evidentemente nos ha marcado, ¿verdad? Pero también nos ha ayudado a fortalecernos y a cambiar en cierta forma nuestras perspectivas de vida; es decir, nos ha convertido en jóvenes más capaces, más pensantes, más críticos, y desde luego eso ha coadyuvado a que el tejido social en cierta forma se fortalezca. Hay que poner interés de nuestra parte como jóvenes, de que sí se puede, de que podemos luchar y seguir adelante reconstruyendo nuestro corregimiento, en compañía de la administración, que ha sido de gran apoyo en este proceso.
Inspirados en el liderazgo de nuestro gobernador Yamil Arana, hemos realizado esta jornada itinerante, que no es más que traer la oferta institucional de la Gobernación de Bolívar y de todas esas entidades aliadas, para que los beneficiarios de esta jornada logren de primera mano tener acceso a los servicios de la Gobernación de Bolívar, porque así resuena la paz: resuena la paz en Norosí, Bolívar.
Nosotros, los jóvenes, pues tenemos como esa capacidad de expresarnos, de ser luchadores. Pues ya nuestros padres hicieron el gran trabajo, una gran parte. Entonces, pues, ahora nos toca a nosotros como jóvenes seguir adelante.
Desde la administración municipal y desde mis acciones como joven, hemos venido abanderando procesos sociales, comunitarios y políticos. Esto es importantísimo porque históricamente los jóvenes nunca antes habíamos tenido participación política en los territorios. Y hoy por hoy, desde los consejeros de juventud, desde las plataformas de juventudes, se ha mostrado obviamente que esa brecha de poca participación que existía anteriormente se ha elevado a mayor participación, mayor comunicación con los jóvenes, y desde luego que ellos vean el contexto o la sociedad desde otras miradas, es decir, desde una perspectiva un poco más transformadora.
Tenemos que tener sentido de pertenencia, tenemos que tener sentido [inaudible] con lo que tenemos, con lo que somos y con lo que hacemos. Eso nos gusta, eso ponemos, y es el mensaje que les queremos dejar a todos los pobladores de esta región, los que hacen parte del municipio de Norosí: que tengamos sentido de pertenencia, sentido común por lo que hoy hemos logrado. Ya es un proyecto por delante que llevamos; tenemos hoy, con tanta lucha y sacrificio, un municipio muy joven, como dicen muchos, pero que ha avanzado en muchos proyectos y muchos programas.
Entonces invitamos a todas las comunidades, a todas las personas, los líderes y familias, a que de verdad seamos resilientes y seamos resistentes en esta comunidad, porque como Norosí hay pocas tierras donde podamos vivir. Es un territorio donde se puede vivir. Debemos ser unas personas unidas, que no debemos ser individualistas, porque, como dice una frase, «un pueblo unido jamás será vencido».
[Risas]
Pinto a mi municipio, en un tiempo no muy lejano, como lo dijo ahorita la persona, pujante, con ganas de estar aquí. Lo pinto como un municipio en un desarrollo inmenso, en un desarrollo que verdaderamente nuestros pobladores se merecen. Veo un municipio ejemplo, y por eso estamos trabajando, porque queremos darle un ejemplo no solamente a nuestros hijos, sino al país, porque nosotros nacimos con unas condiciones, nacimos desde cero, y gracias a Dios los frutos se están dando, y ahí están a la vista.
Mi mayor palabra es creerle a Dios, es nunca perder la fe y siempre avanzar, nunca dejarnos rendir, siempre ser esas personas que siempre hemos sido. No podemos cambiar lo que somos, la esencia de nosotros, como somos.
Mi esperanza es… y yo le digo a la gente: luchen por sus sueños, luchen, únanse, agárrense de las manos unos con otros, con los vecinos, con nuestra comunidad, con nuestro municipio. Apoyémonos unos a otros y veremos cómo vamos a ver un mejor mañana. La esperanza está en que estemos juntos, unidos por un solo propósito, por un solo ideal, y es nuestra familia. También luchemos por esos sueños. Es mi mensaje de esperanza a las personas que hoy en día aún seguimos viviendo estos conflictos armados, o llámese cualquier necesidad: no perdamos la fe, sigamos avanzando.
El norosiano es gente emprendedora, gente sencilla, gente amiga, gente entusiasta. Le diríamos, en resumen, tiene cualidades hermosas: gente de valores, gente que brinda amistad, que son sinceros, gente de empuje.
A raíz de todo el conflicto que hubo, observemos cómo está el municipio hoy. Ha avanzado bastante. ¿Que ha avanzado? Yo diría que ha dado un giro de 180 grados. ¿Y a qué se debe? Se debe a la diplomacia, al esfuerzo, a la lucha, a la preparación, al esfuerzo de tanta gente. Norosí era… y hoy es lo que es: un municipio con grandes proyectos, con una mejor calidad de vida, es un municipio mejor estructurado, es un municipio que está saliendo adelante. Y estoy segura de que en un tiempo no muy lejano estaremos muy grandes, seremos más victoriosos de lo que hemos sido, tendremos más cosas de las que tenemos y habremos logrado grandes objetivos, por la gran calidad humana que hay en el municipio y por sus administradores.
[Canción dedicada a Norosí – interpretación cantada, sobre imágenes del municipio]
[Música]
Transcripción del video: Himno de Cerro de Burgos
Himno de Cerro de Burgos
Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=s0QRG-1RniE
Página en geomovil.co: Secretaría para la paz, víctimas y reconciliación
Texto tal como viene en el documento «Transcripciones de videos geomovil 1 al 23» (transcripción automática de YouTube). Verificar contra la letra oficial antes de publicar.
[Risas]
[Música]
En el cerro se alza el sol. Un pueblo con historia de amor en el cerro se alza el sol. Un pueblo con historia de amor. Pecadores y campesinos lucharon por su destino. Pecadores y campesinos lucharon por su destino. Nicolás Peinado y Facundo Alvarado dieron por sus tierras su esfuerzo y su bondad. Y así creció mi pueblo con amor y mucha fe. En las aguas renacieron. Cerro de Burgos, tierra querida. Cerro de Burgos, tierra querida. Un pueblo que nunca pierde la vida y que no te olvida. Un pueblo que nunca pierde la vida y que no se olvida. Cerro de Burgos, un pueblo luchador.
[Aplausos]
[Música]
Hombre,
[Música]
en las aguas surgen leyendas, la pesca que nos ofrenda. En las aguas surgen leyendas, la pesca que nos ofrenda. El río que es nuestro amigo fiel, donde la vida nos dio un renacer. El río que es nuestro amigo fiel, donde la vida nos dio un renacer.
[Música]
Y seguimos con la fe en el alma, cerro de Burgos. Seguimos con la fe en el alma, cerro de Burgos. Un pueblo pequeño de gran corazón donde la vida nos dio una canción. Un pueblo pequeño de gran corazón donde el cielo nos dio una canción. Cerro de Burgón, tierra querida. Cerro de Burgón, tierra querida. Un pueblo que nunca pierde la vida y que no se olvida. Un pueblo que nunca pierde la vida y que no se olvida. Ya se siente la alegría, vibra fuerte el corazón. Cerro de Burgos celebra con fe y tradición el 7 y el 8 de septiembre es la ocasión. Fiestas patronales llenas de luz y devoción. Cerro de Burgos.
[Música]
Cerro de Burgos, tierra querida. Cerro de Burgón, tierra querida. Un pueblo que nunca pierde la vida y que no se olvida. Un pueblo que nunca pierde la vida y que no se olvida.
[Música]
El Museo de Arte en memoria de las víctimas
La Secretaría de Víctimas y Reconciliación de la Gobernación de Bolívar, esta comprometida con la historia, sabemos que para avanzar debemos conocer, honrar y sanar las heridas del pasado.
Transcripción del video: El Museo de Arte en memoria de las víctimas
Y el Museo de Arte y Orar a la Memoria de las Víctimas de Mampuján, que será un sitio que demuestra la reflexión sobre el conflicto, pero sobre todo la resiliencia de la comunidad.
Porque estamos muy felices de traer esta gran noticia, de trabajar de la mano con el gobernador.
Es leer, reflexionar sobre la vida, sobre la historia del departamento de Bolívar, pero sobre todo sobre la resiliencia de todas esas mujeres.
Los sueños se cumplen porque hay funcionarios comprometidos, textiles, y hay un gobierno que está cumpliendo a la gente. Hace muchísimo…
Iván Sanes Pérez
Secretario de Víctimas y Reconciliación
Información de Contacto
gcastro@bolivar.gov.co
Teléfono
310 834 0967
Nombre
Geizon Javier castro Barrios- Auxiliar Administrativo de la Secretaría de Víctimas y Reconciliación de la Gobernación de Bolívar.









